Tenemos un montón de excusas, razones, o estrategias para arrancar al lector de su asiento. Para perturbarle y, al mismo tiempo, contarle una historia. Pero nuestros invitados usan
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Tenemos un montón de excusas, razones, o estrategias para arrancar al lector de su asiento. Para perturbarle y, al mismo tiempo, contarle una historia. Pero nuestros invitados usan el thriller como vocación. Desde el mecanismo de una cuenta atrás que anuncia un suceso terrible, o desde el interés en un objeto de arte que, en realidad, es una metáfora de otra cosa. En el fondo, son adictos al misterio.